Es emocionante y una experiencia maravillosa el concebir un hijo, cuando existe madurez, responsabilidad, amor y compromiso de ambas partes. En sí para cualquier pareja el tener hijos es un verdadero reto, pues ambos deberán acoplarse a un nuevo estilo de vida que pondrá a prueba su tolerancia y su capacidad de adaptación, explica el psiquiatra Raúl Higüeros.
Así pues, cuando surge un embarazo no planificado y la pareja no está comprometida, el elegir casarse o convivir juntos bajo estas circunstancias se vuelve un reto aún mayor, que depende de la madurez, estabilidad emocional y económica, y de qué tanto se aman, enfatiza Higüeros.
Primer Paso: analizar
Para muchos, el casarse o vivir juntos es la solución lógica y pronta. Pero antes de tomar esta decisión, el psiquiatra Walter Rinze enfatiza en analizar los siguientes aspectos:
Estabilidad emocional: por lo general, los matrimonios entre personas de 25 años, carecen de madurez y estabilidad. Deben trabajar más en su personalidad, control, equilibrio. Por ello, en algunos casos conviene esperar un poco más.
Plan de vida: los dos deben verificar si casarse implica un cambio drástico en el plan de vida, o si sus metas pueden verificarse. Hay que analizar qué tanto conviene, pues deben evitar frustraciones y culpas, que tarde o temprano salen a flote y causan rupturas dramáticas o el divorcio.
Economía: la estabilidad económica para sostener a una familia es indispensable y de lo más importante. La mayoría de parejas terminan por este aspecto. Si no hay solvencia suficiente, lo mejor es esperar, trabajar y ahorrar, por mucho amor que ambos se tengan.
Seguridad: tener plena constancia de que se quiere y ama a la otra persona. Si hay dudas, estas no se aclaran con el matrimonio. Por eso conviene reflexionar en pareja.
En ocaciones, un embarazo no planificado no representa motivo de aflicción o discorda para una pareja que ya estaba orientada a formalizarse. Estas son las parejas que están muy seguras y mantien una relación estable explica Higüeros.
Paternidad responsable
En realidad, si la pareja no tiene madurez, estabilidad, responsabilidad y amor para funcionar como matrimonio, ambos deben profesar una paternidad responsable y asumir el compromiso de traer un hijo al mundo. En muchos casos, dicha responsabilidad recae en la mujer, pero el hombre debería seguir apoyando en el crecimiento físico y emocional del niño, enfatiza Melgosa.
Derechos y obligaciones
Todas las personas tienen derecho a vivir y compartir su sexualidad o no, según sus valores, creencias y costumbres particulares. Sin embargo, hay responsabilidades como protegerse de una ITS o embarazo no planificado, comenta Rinze.
En todo caso, si se tiene relaciones sexuales con la pareja, ambos deben platicar sobre la utilización de un método anticonceptivo. Además deben conversar qué harían en caso de un embarazo, cuáles serían sus decisiones. Es muy raro que las parejas sexualmente activas lo lleven a discusión, pero este tema debe ser el primer punto a tratar para tener una vida íntima responsable, concluye Higüeros.
En nuestra sociedad, los embarazos fuera del matrimonio siguen siendo motivo de alarma. Lejos de los prejuicios sociales, formalizar una relación por este motivo ¿Será lo mejor?
Fuentes: Eleonora Cóbar Vía Librel, Walter Rinze, Psiquiatra; Raúl Higüeros, Psiquiatra; y El libro Para la pareja: Uma relación estable para toda la vida, de Julián Melgosa y Annette D. Melgosa, editorial Safeliz, Eleonora Cóbar Vía Libre





